Mucho jiji jaja hasta que…

Esto que te voy a contar es muy importante para la vida. Y eso incluye tu música y tus conciertos en directo. 

El otro día fui a ver la peli documental del gran Leiva. 

También lo vi en directo este verano. Y cuando llegué a casa apunté más de dos hojas con cosas que me habían gustado del concierto.

Aparte de buen compositor, sus conciertos son buenos. Muy buenos. 

Sabe cómo enganchar al público y llevarlo por su viaje musical. 

Bien. 

En la peli se cuenta la historia del accidente que tuvo a los 12 años jugando con su primo y una escopeta de perdigón. 

Todo muchas risas. 

Mucho Ji ji jaja ji ji jaja

Ji ji jaja 

ji ji 

jaja 

Hasta que

PUM…

El juego acabó con un perdigonazo en su ojo izquierdo.

Niño muerto no. 

Niño tuerto. 

Adrenalina. Drama. 

Sus padres reaccionaron con mucha preocupación, con mucho miedo por las consecuencias que ese accidente podría tener en el futuro de su hijo. 

Quizá no le contratarían en muchos trabajos. 

Quizá no gustaría a ninguna chica. 

Quizá se acomplejaría. 

Quizá se deprimiría. 

Quizá

Quizá 

Quizá…

No entendían cómo a Miguel, el Leiva adolescente, aquello casi no le estaba afectando. 

Es natural asustarse. 

Es lógico reaccionar y hacer todo lo posible para recuperarse de un accidente. 

Pero una vez hecho todo lo posible…

¿De que te sirve preocuparte más? 

Para sentirte menos

Para estar nervioso

Para no confiar en ti

Para traumatizarte 

Para sentirte diferente

Para poner tu energía en cosas que no te llevan a nada bueno. 

Para pensar en como puedes “disimular tu problema”…

¿La preocupación le iba a devolver la vista de ese ojo perdido?

Pues casi seguro que NO. 

Bueno. 

Volviendo al dia del accidente…

Drama. Adrenalina. 

Lo ingresan en urgencias. 

Y mientras iba camino del quirófano, pasó algo. 

El celador que movía su camilla le hizo un comentario.

Un comentario que sería más efectivo que toda la cirugía que le hicieron después. 

“Eres un tipo con suerte. Piensa… ¿De todas las cosas que puedes perder que tengas dos, cuál es la menos importante? El ojo. Tu vida va a ser exactamente igual que era antes de ayer”.

Ese pensamiento le ayudó a calmarse y a tomarse la situación con naturalidad.

“En el momento ni pensé mucho en ello, solo quería salir del hospital y volver a jugar” Dijo Leiva en una entrevista sobre el tema. 

Había perdido la vista de un pero aquel celador le había dado, quizá sin darse cuenta, una gran “visión” del problema.

Ese enfoque del problema le ayudó a canalizar esa inquietud conectando con la música desde muy joven. 

A no sentirse limitado por haber perdido un ojo. 

Incluso le hizo “famoso” en su barrio. 

Como el mismo explica, “fue un punto de inflexión positivo en mi vida, me cambió la manera de ver la vida”. 

Perder un ojo es un accidente, una putada. 

Pero la vida que tienes por delante es MUCHO MÁS  importante. 

Hundirte la vida de después, lo eliges tú.  

Porque la forma en la que enfocamos los problemas puede transformar el problema por completo.

Incluso llegar a convertirlo en un crecimiento que de otra manera no tendrías. 

Para los que entienden la belleza de superar problemas, y el crecimiento que puede haber al prepararte bien para superar miedos, tengo un curso…

Confianza en el Escenario 

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